En un ambiente de solemnidad y júbilo, la Iglesia Reformada Presbiteriana de Guinea Ecuatorial ha celebrado este domingo, 22 de febrero, la ordenación pastoral de seis jóvenes, marcando un hecho sin precedentes en la historia de esta confesión religiosa en el país.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
La parroquia Bata-Jerusalén se ha vestido de gala para acoger el solemne culto de ordenación, iniciado con oraciones y cánticos de adoración, creando un clima de profunda espiritualidad. Posteriormente, se procedía a la presentación oficial de los candidatos propuestos para integrarse al ministerio pastoral.
Un día antes, el sábado 21 de febrero, se unían en matrimonio los seis jóvenes —Mundo, Santiago, Juan de Dios, Pablo, Gabriel y Martín— que luego serían ordenados pastores.
Tras la recepción de los jóvenes durante la ceremonia de ordenación, se ha dado paso a los anuncios del presbiterio de Corisco y a la intervención del secretario general de la iglesia, el pastor Agustín Juan Alogo Esono Mibuy, quien ha presentado a los invitados destacados, entre ellos el vicario general de la diócesis de Bata, así como reverendos pastores procedentes de iglesias presbiterianas de Camerún y Gabón.
Durante la predicación central, el reverendo oficiante recordó las palabras del libro de Pedro: “Cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere”, exhortando a los ordenandos a ejercer su ministerio con vocación, entrega y espíritu de servicio.
En su discurso, el secretario general ha subrayado el carácter histórico del acto, destacando que es la primera vez que la Iglesia Reformada Presbiteriana logra ordenar simultáneamente a seis pastores en Guinea Ecuatorial, lo que representa un paso significativo en el fortalecimiento y expansión de la obra pastoral en el país.
Dirigiéndose a los nuevos ministros, el pastor Agustín Juan Alogo Esono Mibuy les ha presentado la Constitución de la Iglesia Presbiteriana, orientándolos sobre el fiel cumplimiento de sus responsabilidades ministeriales. Acto seguido, se procedió a la toma de compromisos solemnes y a la ordenación formal mediante la imposición de manos, culminando con la entrega de los certificados oficiales que los acreditan como pastores.
La ceremonia ha concluido con orientaciones sobre el comportamiento, la ética y el testimonio que deben caracterizar a un pastor presbiteriano, en una jornada que quedará registrada como un hito en la historia de la iglesia reformada en Guinea Ecuatorial.
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