Un tribunal de la ciudad tunecina de Nabeul ha dictado la pena de muerte contra Saber Chouchane por comentarios en redes sociales contra el presidente Kais Saied. Organizaciones de derechos humanos califican la sentencia como un “precedente grave” y denuncian la instrumentalización de la justicia.
Por: José Alfonso Ondo
Un tribunal de primera instancia de la ciudad de Nabeul, situada en el noreste de Túnez, condenó este viernes a la pena capital a Saber Chouchane, acusado de insultar al jefe de Estado, difundir información falsa e intentar cambiar la forma de gobierno. La decisión fue tomada por la sala penal presidida por el juez Nader Guidara.
El proceso judicial comenzó en un tribunal antiterrorista, donde inicialmente se contemplaban cargos relacionados con terrorismo. Sin embargo, dichos cargos fueron desestimados y el caso pasó al tribunal de Nabeul, que finalmente impuso la pena máxima.
La Comisión para el Respeto de las Libertades y los Derechos Humanos en Túnez (CRLDHT) reaccionó con firmeza ante la sentencia, calificándola de “violación sin precedentes” contra los derechos fundamentales. En un comunicado, el organismo denunció que la justicia tunecina “se encuentra instrumentalizada al servicio del régimen”, y alertó de que el fallo constituye “un precedente grave” que pone de manifiesto el “estado crítico” del sistema judicial del país.
“Instamos a la ciudadanía tunecina e internacional, así como a la sociedad civil, a condenar y luchar contra los excesos de este poder tiránico, por el respeto de los Derechos Humanos y las libertades de los tunecinos como legado de la revolución de 2011, de la cual Kais Saied encarna la contrarrevolución”, subrayó la comisión.
Desde hace más de tres años, la oposición tunecina, agrupada en torno al Frente de Salvación Nacional (FSN), ha denunciado una creciente deriva autoritaria del presidente Kais Saied. En 2021, el mandatario disolvió el Parlamento y el Gobierno, concentrando en su figura todos los poderes del Estado. Los grupos opositores han exigido su dimisión y critican la ola de detenciones de activistas y políticos, así como las bajas tasas de participación en las elecciones y el referéndum constitucional celebrados en el país.
La condena de Saber Chouchane ha generado preocupación tanto en el ámbito nacional como internacional, reavivando el debate sobre el deterioro de las libertades en Túnez, un país que hace apenas una década era símbolo de la primavera árabe y de la lucha por la democracia en el norte de África.
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