Este viernes 10 de octubre, a las 11:00 horas, el Comité Noruego del Nobel anunciará el nuevo Premio Nobel de la Paz 2025. El reconocimiento, destinado a honrar la labor de personas u organizaciones que trabajan por un mundo mejor, genera gran expectación internacional y abre el debate sobre quién merece el prestigioso galardón este año.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
El anuncio será realizado en Oslo por el presidente del Comité Noruego, Jorgen Watne Frydnes, quien además ofrecerá una exposición de motivos en una ceremonia solemne. Desde su creación en 1901, el Premio Nobel de la Paz ha reconocido la labor de 139 laureados —92 hombres, 19 mujeres y 28 organizaciones— entre las que se encuentran entidades tan emblemáticas como Nihon Hidankyo, la principal asociación japonesa de víctimas de las bombas atómicas.
Para la edición de 2025, el Instituto Noruego ha registrado un total de 338 candidaturas, de las cuales 244 corresponden a personas y 94 a organizaciones. El proceso de selección se realiza a puerta cerrada y las nominaciones se mantienen en secreto durante 50 años, aunque los promotores de las candidaturas son libres de hacerlas públicas.
El procedimiento de nominación no es restrictivo: pueden proponer nombres desde parlamentarios y miembros de gobiernos hasta profesores universitarios de cualquier parte del mundo. Sin embargo, está prohibido postularse a sí mismo.
Históricamente, los criterios del jurado han evolucionado según las circunstancias internacionales. En los primeros años, se premiaba sobre todo a los pioneros del pacifismo; tras la Segunda Guerra Mundial, la atención se centró en el desarme, la defensa de la democracia y los Derechos Humanos. En el siglo XXI, se han incorporado nuevas causas, como la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente.
Entre los nombres que suenan este año, la directora del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), Nina Graeger, menciona al Comité para la Protección de los Periodistas, las Salas de Respuesta a Emergencias de Sudán, la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos de la OSCE, el Centro Carter, la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, así como la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y el Tribunal Penal Internacional (TPI).
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha ocultado su deseo de obtener el Nobel de la Paz, alegando haber “finalizado siete guerras”. Pese a que su candidatura podría estar entre las propuestas tras su regreso al poder en 2024, los analistas consideran improbable su elección, aunque no inédita: cuatro presidentes estadounidenses —incluido Barack Obama en 2009— han recibido ya este premio.
A lo largo de la historia, el Nobel de la Paz ha estado rodeado de controversias. La ausencia de Mahatma Gandhi, nominado en cinco ocasiones antes de su asesinato en 1948, es considerada una de las mayores omisiones del Comité. En cambio, otras decisiones, como el galardón a Aung San Suu Kyi, han generado fuertes críticas cuando los premiados no han mantenido posteriormente los ideales de paz y derechos humanos.
Pese a las polémicas, el Premio Nobel de la Paz sigue siendo un símbolo mundial de esperanza y compromiso por un mundo más justo. El anuncio de este viernes promete reavivar el debate sobre el verdadero significado de la paz en un contexto global marcado por conflictos, desigualdades y desafíos climáticos.
Con 124 años de historia, el Nobel de la Paz continúa siendo el reconocimiento más prestigioso en la promoción de la concordia entre las naciones. El mundo entero volverá a mirar hacia Oslo este 10 de octubre, a la espera de conocer quién se sumará al ilustre listado de quienes han dedicado su vida a construir la paz.
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