La selección absoluta de fútbol masculino ha debutado en el estadio de Malabo con un resultado de empate a uno, un gol marcado por Federico Bikoro en el minuto 14 de la primera mitad del partido.
Por: Cipriano Camacho Bakale Asumu
En el marco de las eliminatorias para la Copa Mundial de Fútbol 2026, Guinea Ecuatorial disputó este lunes, 13 de octubre, ante Liberia, donde ha cosechado un punto al igual que los adversarios, en un partido considerado una “prueba”, según dijo Casto Nopo en la sesión de entrenamiento.
Desde el inicio, el ambiente en el estadio nunca fue de fiesta, pero sí de expectación. Tras días de incertidumbre, Guillermo Ganet Senoko se sentaba por primera vez en el banquillo del Nzalang Nacional. Apenas llevaba dos días en el país, sin tiempo para conocer a fondo a sus jugadores, pero con una idea clara que parecía pesar más que los minutos de trabajo: el futuro del fútbol ecuatoguineano necesita renovación. Así pues, el empate 1-1 ante Liberia fue solo una parte de la historia, porque lo verdaderamente importante llegó después, cuando Ganet habló con tono sereno, pero firme, sobre la realidad que muchos evitaban mencionar.
De hecho, el técnico no ha llegado con promesas vacías, y en sus palabras se percibía más un plan de reconstrucción que un discurso de circunstancia. “He visto actitud, calidad y compromiso. Pero hay que trabajar con tiempo y pensar en el futuro. Esta generación necesita cancha”, ha afirmado, dejando claro que la paciencia y la disciplina serán las llaves de su proyecto. Además, Ganet no solo piensa en los próximos partidos, sino también en el mañana. Su intención, según ha explicado en la rueda de prensa, es “abrir espacio a los jóvenes desde los 15 años, observar de cerca la liga nacional y entrenar con equipos locales dos veces por semana”. De esta manera, quiere mirar más allá de los nombres conocidos y construir una selección basada en méritos reales, con raíces en el fútbol nacional.
Por otro lado, el propio Ganet ha reconocido que el cambio era inevitable. “Si no hubiera pasado lo que ha pasado, dentro de cuatro o cinco años tendríamos jugadores de 40 años aún en la selección. Esto tenía que pasar, y tenemos que afrontarlo como una oportunidad”, ha comentado con una sinceridad que, lejos de sonar dura, transmitía convicción y esperanza. Asimismo, sus gestos hablaban por él: sereno, disciplinado, pero con ese tipo de autoridad que se impone sin alzar la voz. “Soy disciplinado, sincero y justo. A veces la sinceridad se confunde con dureza, pero digo las cosas como son”, ha reconocido, consciente de que el cambio generacional que propone exigirá carácter tanto dentro como fuera del vestuario.
En cuanto al desarrollo del juego, durante la primera mitad la selección nacional ha tenido ocasiones claras, como la que ha tenido el delantero José Nabil, quien dio al larguero en balón parado, una falta que pudo haber sumado un gol de más a las rojas de África. Sin embargo, también se ha notado una falta de marcaje de parte de los de Ganet, lo que ha permitido al adversario anotar el gol que igualó el marcador para finalizar con el resultado de empate a uno en los primeros 45 minutos, un marcador que, a pesar de los intentos, no ha cambiado en la segunda parte.
Finalmente, el técnico ha cerrado su encuentro con un mensaje que resonó más allá de los micrófonos: “Representamos a Guinea Ecuatorial. No se trata de si alguien está contento o no. Jugamos por la bandera. Y si todos remamos juntos, podemos construir algo nuevo, fresco y digno para nuestro fútbol.” Con esa frase, Ganet ha dejado una impresión clara: más que un debut, su llegada marca el inicio de una nueva etapa. En consecuencia, el Nzalang Nacional vuelve a mirar hacia adelante con la ilusión de encontrar en la juventud y el trabajo el renacer que tanto esperaba el fútbol ecuatoguineano.
A pesar de este resultado, un aficionado confirmó a este medio, con tono de resignación, que “aquí ya no hay Nzalang.
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