La noticia corrió por las calles de Bata en cuestión de horas: Doctor Mbomeche había fallecido. Era la tarde del 29 de noviembre de 2025, y la ciudad, envuelta en su habitual bullicio, quedó sorprendida por la partida del veterano artista que durante décadas puso sonido y palabras a la vida cotidiana de los ecuatoguineanos. En los barrios, en los mercados y en los patios familiares, su nombre volvió a escucharse, esta vez entre susurros de tristeza y recuerdos compartidos.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
Desde primera hora de la mañana del pasado sábado, 29 de noviembre, vecinos, familiares y admiradores comenzaron a reunirse frente a su vivienda, donde se instaló el velatorio. Allí, entre sillas alineadas y miradas silenciosas, varios allegados repetían la misma impresión: “se va una leyenda, pero su música no muere”. A pocos kilómetros, el Centro Cultural Ecuatoguineano de Bata también se preparaba para recibir a quienes quisieran rendirle homenaje. Dos espacios distintos, unidos por el peso de una misma figura.
Muy pronto, varios medios de comunicación del país hicieron viral la noticia, aunque Diario Guinea 24 esperaría 3 días después para rendirle tributo al Mbomeche, el cantante Kombe que movió masas entre los tantos gigantes de su era.
Inocencio Mboni Melango Chele, más conocido como Doctor Mbomeche, llevaba más de medio siglo dando forma a un estilo propio. Su voz rasposa, su gesto pausado y su manera particular de contar historias convertían cada interpretación en una escena reconocible, casi cotidiana. Era un músico costumbrista, un cronista popular, un intérprete que encontraba inspiración en el ritmo diario de los pueblos y ciudades del país.
De sus manos salieron canciones que hoy forman parte del imaginario colectivo. Entre ellas, muchos recordaban este día “Mjanga Mbruya y Ngoni a Majanga”, una de sus composiciones más difundidas, cantada tanto en reuniones familiares como en celebraciones comunitarias. A pesar de que gran parte de su obra se propagó a través de grabaciones caseras, su eco llegó lejos, consolidándolo como un símbolo del arte popular ecuatoguineano.
Durante el velatorio, algunos jóvenes músicos comentaban cómo crecieron escuchándolo, intentando imitar esa ironía fina con la que retrataba la realidad social. Para ellos, Dr. Mbomeche no solo fue un artista veterano, sino un maestro involuntario que enseñó a mirar la cultura con sensibilidad y crítica.
Nacido un 2 de abril, y fallecido a los 67 años, su figura dejó una huella honda en quienes lo conocieron y en quienes sólo tuvieron acceso a él a través de su música. Hoy, Bata lo despide en silencio, pero también con gratitud: cada canción, cada frase ingeniosa, cada ritmo costumbrista queda grabado en la memoria colectiva.
Cuando cae la tarde sobre la ciudad, aún se escucha desde alguna casa una de sus melodías. El eco parece confirmar lo que muchos repiten: Doctor. Mbomeche se ha ido, pero su voz sigue aquí.
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