"El tiempo que llevo conectada a la máquina son más de diez años, pero el tiempo que llevo enferma, ya ni me acuerdo"
María del Pilar Ayingono padece de una patología que le afecta uno de sus riñones desde hace más de una década. Prácticamente lleva enferma 'desde que tiene conciencia' y condenada a ser asistida por una máquina que ejerce de riñón en la joven durante todo ese tiempo.
Hace varios años que el centro médico la Paz de Malabo dictó que María del Pilar Ayingono fuera evacuada al exterior para poder ser tratada en un centro especializado —fuera de Guinea Ecuatorial— pero por carencia de medios económicos para ejecutar el veredicto del tribunal médico— ha seguido en Malabo hasta ahora.
Mientras pasan los años, la joven cada vez va perdiendo facultades por el avance de la patología.
"La situación real es que necesito una evacuación porque la operación de transplante, a día de hoy, no se realiza en el país. Necesito evacuarme a otro país en donde sí se haga. España, preferentemente porque ahí es donde muchos de mis compañeros de tratamiento se han tratado con resultados exitosos".
La joven de 32 años, pese al tiempo que lleva enferma, no pierde las esperanzas de poder ser tratada en un centro especializado. De hecho, su madre se presenta como donante del riñón que le falta para recuperar su salud.
"Yo tengo un donante vivo. Mi madre quiere donarme un riñón, lo que necesitamos es la evacuación para que podamos realizar dicha operación".
Ayingono está llena de energía y transmite, de hecho, una vitalidad en el momento de conversar con Diario Guinea 24, pero también es conciente de que cada día que pasa corre en contra de su salud, aun así, no pierde la sonrisa ni el sentido del humor.
"La situación mía es crítica. La diálisis que hago no se puede hacer toda la vida, entonces el cuerpo se deteriora por cada sesión. Gracias a Dios que no se han estropeado otros órganos internos, pero es lo que hace el tratamiento. El tratamiento te mantiene con vida, pero también daña el organismo. Mis dos riñones están fallidos, no funciona ninguno y eso es aún peor. La máquina que ejerce de riñón: limpia la sangre, filtra el líquido, en fin, te mantiene con vida; pero la parte negativa de ese tratamiento en sí ¡madre de Dios! es impresionante; te deterioro el cuerpo, porque es como si te quemasen el cuerpo".
Nos cuenta la joven que el tratamiento empieza a surtir efectos en su organismo, lo que hace que pida a gritos una mano amiga para ser tratada cuanto antes y dejar de depender de una máquina.
"Yo voy regularmente a mirar: el hígado está bien, las páncreas, pero el corazón está empezando a tener algunos fallos porque eso es lo que hace el tratamiento. El tiempo que llevo conectada a la máquina son más de diez años, pero el tiempo que llevo enferma, ya ni me acuerdo"
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