La paciencia tiene sus límites y quien cree lo contrario aún la suya no ha conocido su punto álgido. La verdad es que después de agotarnos la paciencia, llegamos a un extremo en que nuestra parte bestial aparece y despoja por un instante nuestra parte civilizada.
Claro está, no todos tenemos la misma capacidad de aguante ni todos reaccionamos de igual modo en todos los escenarios.
Según ha sabido Diario Guinea 24, el grupo de cadetes de Guinea Ecuatorial que forma parte de esa academia militar en Rusia —un curso que integra jóvenes de diferentes nacionalidades y continentes— estaba en su nave cuando de pronto llegó un camarada de ellos de nacionalidad vietnamita, quien les informó que se tenían que apresurar porque, según el asiático, era la hora de pasar revista. En efecto, el jefe del equipo de cadetes ecuatoguineanos tuvo la curiosidad por saber si el informador estaba de guardia al ser él quien portaba el mensaje y que, contrariamente, no se quedaba él en la formación, a lo que el cadete de Vietnam le respondió que 'no, que estaba de servicio'.
Nuestra fuente prosigue y nos revela que 'el jefe del grupo de ecuatoguineanos le dijo al asiático que no tenía derecho a sacarles de la nave, si es que no estaba de guardia; el cadete vietnamita insistió y se atrevió a abrir la ventana de la nave que alberga a jóvenes de Guinea Ecuatorial pese al gélido día del invierno ruso.
Iniciaba la reyerta después de que el jefe del grupo de los ecuatoguineanos le reprochara al visitante por su actitud y le insistía que cerrara la ventana debido al frío, "pero el vietnamita no le hacía caso", nos cuenta la fuente. Según la versión de nuestro informador, fue el asiático el primero en propinarle un golpe al ecuatoguineano, golpe que desencadenó una trifulca entre ambas partes.
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